Embalse de Pumares

 

SITUACIÓN

En el extremo nororiental de la comarca de Valdeorras, Rubiá, tierra limítrofe con la provincia de León, pone lindes a Galicia. El Sil se adentra por este territorio en las tierras gallegas, abriéndose camino entre fuertes desniveles y creando un espectacular paisaje.

Rubiá ostenta la capitalidad municipal y dista 118 kilómetros de la ciudad de las Burgas, a través de la nacional 120. En Quereño está la estación de ferrocarril de la línea Palencia-A Coruña.

DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA

El término, con una altitud de 549 metros, es predominantemente montañoso. Frente a pequeñas vaguadas, como la de Rubiá, los montes constituyen auténticos muros que encorsetan las sendas fluviales. Los contrastes son permanentes, localizándose al norte y oeste las zonas más abruptas en la Serra de Encina da Lastra. Este afloramiento montañoso se prolonga por la parte central y oriental del municipio, constituyendo una divisoria entre dos depresiones paralelas por las que discurren los ríos Meiral y Galir -tributarios de Sil-, y el mismo Sil que a la altura de Vilar de Silva, gira en ángulo recto originando un angosto valle donde se sitúa el ambalse de Penarrubia.

Los abundantes cursos fluviales se han adaptado a un terreno profundamente fracturado, cuyos materiales básicos (pizarras, cuarcitas, esquistos y calizas) han sido presa de la erosión diferencial. La altitud y la proximidad a la meseta matizan el clima oceánico (900 mm anuales de precipitaciones y una temperatura media de 12,9 ºC), de rasgos meditarráneos, apreciables en la vegetación (alcornoques, encinas y madroños, cerquiños, almendros y olivos).

 

HISTORIA

Según algunos investigadores, Rubiá es un topónimo viario referente a un lugar o pueblo situado en un camino en cuesta. También se relaciona con el nombre de una divinidad indígena local, Revveana Bareco. Ambas consideraciones son un fiel reflejo del acontecer histórico local.

Los restos arqueológicos y la Vía Nova o Vía XVIII, 3ª vía militar romana, son pruebas fehacientes del dominio ejercido por Roma. Rubiá, Robledo da Lastra y Oulego son puntos ciertos de paso de esta vía que unía Braga con Astorga, y su importancia debieron tener porque de Oulego partía otra vía secundaria.

Rubiá, a caballo entre el reino de León y Galicia fue dominio en el Medievo, de monasterios (San Pedro de Montes y Carracedo) y casas nobles (Condes de Lemos y Ribadavia), y acabó perteneciendo integramente a la provincia de Ourense desde 1833.

El valor estratégico de Valdeorras y de Rubiá se evidenció también durante la Guerra de la Independencia, en la que las tropas francesas padecieron el insistente acoso de las guerrillas de la Comarca.

 
 
 
 

 
Embalse de Penarrubia

 

Paisaje de interés

 

ANÁLISIS SOCIECONÓMICO

La existencia de wolfran, caleras, cobre, mármol rojo..., nos remiten a una pasada riqueza mineral que nunca sustituyó la actividad agropecuaria como base de la economía local. En los años 70, el despegue de la explotación de la pizarra en los municipios vecinos, propició un cambio en las estructuras económica y demográfica. Muchos jóvenes abandonaron las prácticas agrícolas y buscaron trabajo en otros lugares. Se generó así una nueva situación que ha desembocado en un envejecimiento poblacional.

En agricultura, la extensa superficie arbórea es un importante recurso endógeno, y destacan dos producos tradicionales de gran pujanza: la castaña y el vino. Este último, con denominación de origen Valdeorras, es comercializado por modernas Bodegas.

CULTURA, MONUMENTOS Y TURISMO

La riqueza paisajística es evidente, y el Sil, puerta natural de acceso a Galicia a través de Valdeorras, permite acercarnos a ella.

Los vestigios romanos se entremezclan con castaños centenarios y acorchados alcornoques, con los viñedos, con las leyendas del aurífero Sil y con el gris pizarroso de los tejados. Realidad, fantasía e historia se funden en cada recodo.

A la escasez de restos megalíticos (Castro de Pardellán, Castro de Cabeza), se contrapone el marcado carácter de la romanizaicón . Así lo atestiguan varias vías romanas, y cerca de Quereño, los restos de las principales minas gallegas de oro, As Médulas, hoy partenecientes a León, explotadas por los romanos duante unos 250 años (siglos del I al III).

Las secillas iglesias parroquiales albergan un interesante patrimonio artístico: tallas y retablos manieristas y barrocos, que dejan constancia del carácter artístico de la Comarca entre los siglos XVI-XVIII, en que fue encrucijada de maestros bercianos, anteros de Terras de Montes, campanersos o pintores snatanderinos.

Buenos ejemplos son el retablo maniereista del Rosario, y la talla de los doce apóstoles del retablo mayor barroco de la parroquial de Rubiá; la talla de la Virgen del Rosario; el Sagrario con la Verónica en la puerta -obras de Gregorio Español- y la pequeña talla de San Antonio Abad, en Biobra. En Rubiá está la capilla Virgen del Camino.

La Casa Grande de Rubiá, perfectamente conservada, y la Ponte de Regueiral, son dos muestras de arquitectura civil.

Pero el gran atractivo del municipio es su paisaje. Rubiá alberga parte del espacio natural clasificado como "Serras de Cereixido, dos Cabalos, de Encina da Lastra e Montes de Oulego". El nombre de Encina da Lastra, alude a una gigantesca encina que servía de guía a los viajeros, hoy nos reserva hermosas sorpresas.

En este terreno calizo, único en la provincia, el proceso cárstico contribuye a la formación de una veintena de grutas naturales o "palas", situadas entre las parroquias de Biobra y Covas. Se conservan en su primitivo estado natural y destacan, por su desarrollo y dimensiones, la Pala Bonita, el complejo Zorra-Despiste, Trimonia, Pala do Pé de Pau y la Pala da Campá, con famoso eco. En el Monte Corrodumeiro está la gran sima conocida como cava, con más de 100 metros de longitud y una altura entre 0,5 y 1 metro. El trabajo de la erosión al exterior, también ha dibujado formas como el Caborco do Val do Inferno. Es indudable el valor geomorfológico y ecológico de este territorio.

 

El Entoma forma un precioso valle, que se va abriendo desde el típico poblado de Oulego hasta Veiga de Cascallá. Subiendo hacia Oulego se contemplan bellas vistas panorámicas sobre la montaña y el valle, hasta coronar Portelo da Tara (1099 metros). Poco más arriba está la aldea de San Tirso de Cabarcos, y en León. En el límite con O Barco, se yerguen las tres Penas Marías -elemento del escudo municipal- próximas a la cota más alta (O Piornal 1528 metros).

La fauna y la vegetación completan el interés de la zona, junto con dos pequeños embalses aptos para deportes: el de Pnarrubia (1961), entre desfiladeros de coloración rojiza, y el de Pumares (1970), divisoria entre Rubiá, Carballeda y las tierras del Bierzo.

Un magnífico enclave natural es el estrecho de Covas, cuyo puente (305 metros) se cuelga entre los paredones que vigilan el paso del Sil y los túneles del Estrecho y de Barosa. Desde el viaducto de Covas, el Sil y la parroquia de ese nombre en su orilla, crean una hermosa estampa.

 

Vista Panorámica
 

 

 

 

 

  FIESTAS

El calendario festivo es pródigo en celebraciones, destacando las fiestas patronales de la Ascensión (mayo) -que reemplazó la festividad de Santa Maria (18 julio), patrona de Rubiá, pues en esa fecha los hombres estaban en la siegas en Castilla-, y San Bartolomé (24 de agosto).

En Oulego celebran el Carmen y San Miguel (julio y septiembre); San Cristobal (julio) en Quereño. Corpus Christi (junio) en O Porto y Sto. Toribio en Robledo de Lastra (abril). En Biobra tiene lugar en el mes de julio la Romería de Poulo do Couso, con juego de bolos.

TELÉFONOS DE INTERÉS:

AYUNTAMIENTO 988 324147