Val de Cusanca

SITUACIÓN

 

Este municipio ourensano es uno de los más extensos de la provincia. Es un espacio de contrastes, de montaña y valle, con frondosas superficies casi llanas y sólidos macizos desmantelados. Se sitúa al noroeste de la provincia, en el límite con Pontevedra, a 39 kilómetros de la capital de la provincia, y a 11 kilómetros de Carballiño, capital de la comarca a la que pertenece.

Comprende 12 parroquias que se comunican a través de una densa red de carreteras locales y pistas en buen estado, dispuestas a través de los valles y zonas de media ladera.

 

DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA

El municipio está inmerso en el gran cordal montañoso que separa las provincias orientales y las occidentales: la Dorsal gallega. Las mayores alturas están al Oeste, en los Montes do Testeiro (pico de Uceiro con 1.003 metros) y al noroeste, en donde se sitúan las estribaciones meridionales de la Serra do Faro, alcanzando la máxima cota en el Pico Seco (935 metros).

De este modo, la mitad norte es auténticamente montañosa: se trata de un paisaje quebrado, de perfiles ondulados y desnudos (por efecto de los continuos ciclos erosivos), siendo el sector meridional más heterogéneo, regado por los ríos Lovagueira, Viñao (afluente del Avia) y Pedriña. El Lovagueira es el más encajado, describe un valle estrecho sobre rocas metamórficas muy erosionadas, en plena Serra do Testeiro. Los restantes ríos atraviesan un sustrato granítico y dan lugar a valles amplios y poblados, en donde se han formado depósitos aluviales constituyendo las mejores tierras de cultivo.

En general, gran parte del terreno es superficie desnuda o está cubierta por matorral, sólo los valles y laderas bajas de las montañas están ocupadas por densas y tupidas masas de coníferas y algunas especies autóctonas. Es necesario destacar el cuidado de esta riqueza forestal por parte de los vecinos, que siempre han luchado contra los incendios.

 

HISTORIA

Los restos arqueológicos encontrados son reflejo de una buena parte de la historia del actual municipio y de la presencia de una floreciente cultura. Las construcciones de una etapa primitiva "megalítica" y más tardía, de la Edad del Hierro, se extienden a lo largo del solar irixense. A esto se une, también, una serie de documentos medievales que certifican la existencia de la jurisdicción o Terra de Orcellón, poco antes del año 1000, que comprendería, además de O Irixo, Boborás y Cea y que, parece, dependió directamente del monasterio de Carboeiro. A partir del siglo XV -y hasta el siglo XVII-, los condes de Monterrei pasaron a ejercer su señorío sobre estas tierras, que lindaban con la Terra de Castela, a la que pertenecía Carballiño, el Ribeiro y Faro de Avión.

Pero lo que ha quedado perdido en el tiempo, y hoy se ha convertido casi en una leyenda, es el primer emplazamiento de una supuesta antigua fortaleza, castillo o ciudad de Orcellón, de la que la tradición oral -a través de cantigas medievales- nos habla, y que debió ser punto de encuentro de cortesanos, poetas y trovadores que amenizaban los mercados y las ferias. Este recuerdo histórico constituye hoy uno de los principales interrogantes para los historiadores y arqueólogos en esta zona ourensana. 

 

 

Relevo Pétreo, Igelsia de Santiago de Corneda

 

Coroza típica

 

ANÁLISIS SOCIOECONÓMICO

La actividad agraria, es tradicional, con una clara orientación desde hace años hacia la explotación ganadera. El municipio está entre los primeros lugares de la provincia en cuanto a número de cabezas de vacuno y es, además, de los pocos que ha incrementado su cabaña en los últimos diez años.

La existencia de una cooperativa lechera desde 1970 en Loureiro ha sido el principal motor para su desarrollo. El sector pecuario se completa con la mayor explotación de equinos de toda la comarca en la parroquia de Parada de Labiote, donde se celebra un curro a mediados de agosto, dedicada a la cría y comercialización de carne destinada a los mercados extrarregionales.

Destacar algunas empresas constructoras y pequeños aserraderos de madera, que aprovechan los recursos forestales y una cooperativa textil que trabaja para diseñadores de dentro y fuera de Galicia. A esto hay que añadir la existencia de una numerosa colonia de emigrantes establecidos en América.

 

CULTURA, MONUMENTOS Y TURISMO

Los castros de Corneda, Orros y Souteliño, además de una extensa variedade de restos de objetos cotidianos -sobre todo en el valle del río Viñao-, son las pruebas del poblamiento de esta zona hace miles de años.

De época posterior, las iglesias parroquales constituyen la oferta cultural más interesante. La iglesia medieval de Santo Estevo de Cangués, casi insignificante en sus dimensiones, ofrece una gran originalidad de formas.

Pero la época constructiva más rica han sido los siglos XVII y XVIII, que han dado como resultado interesante muestras del barroco, como las iglesias de San Xoán de Froufe, Santa María do Campo o Santiago de Corneda, las tres de considerable riqueza ornamental en las fachadas.

La parroquial de Reádegos, a la que se accede por una calzada medieval percialmente tapada con cemento, es también barroca y posee una escalera de caracol de acceso al campanario. Distintos cruceiros y algún peto de ánimas (Loureiro) dan prueba de la tradición cantera de la zona, amenizando, en muchos casos, los recorridos en buena parte del municipio.

 

Ermita de San Roque, en Esfarrapá


Grupo de Gaitas del Ayuntamiento

FIESTAS

Las festividades parroquiales y la feria comercial llamada "O Tellado" convocada los días 2 y 17 de cada mes es lo más característico. En medio de todo esto, resaltar la famosa romería de la Virxe do Carme en la capilla de A Pena da Sela (parroquia de Dadín), situada en una carballeira y que se celebra el primer domingo de julio. La tradición manda que los romeros ofrecidos den varias vueltas de rodillas alrededor de la capilla y pujen a la entrada o salida de la iglesia. La fiesta acaba con una comida campestre.

 

TELÉFONOS DE INTERÉS:

AYUNTAMIENTO 988 28 74 00